PARA DIOS NADA ES IMPOSIBLE
Recordaba lo que alguna vez me comentó una persona con respecto al ejercicio de amar, ella me señaló que amar no le causaba alegría, no le causaba alegría compartir lo que tenía, por el contrario, le causaba tristeza, pues se quedaba con menos qué disfrutar. Experiencias como está creo nos suele pasar casi a todos. Hace poco por fuerza mayor tuve que ceder algo de dinero para un bien comunitario, y en vez de causarme alegría me dolía porque había predestinado tal dinero para mis gastos cotidianos, me preguntaba y le preguntaba a Dios por qué no disfruto del gesto realizado; por qué me pesa más el haberme quedado con poco para mí. Había escuchado en la comunidad que tu vida es para amar, que amar es propio de la identidad del hombre y el ejercerlo es su máxima realización. Quizá algunos van experimentando esta verdad en su vida, van comprobando tal realización cuando aman, pero, otros no. ¿por qué? Quizá tienes la respuesta. Yo la encontré a la luz de los estatutos VD # 235: “El cambio ...