José, levanta al niño y a su madre
Mateo 2,13-23 Ya tenemos a Jesús al Esperado, nuestros padres por siglos lo esperaron, nosotros tenemos la gran dicha de esperarlo, teniéndolo ya en el corazón, mente y voluntad ¡Qué dicha mayor que los profetas y justos que lo esperaron! Para mi esta navidad es de asombro ¡Todo un Dios que se acerca a mí y que me dice que con Amor eterno te ha esperado y que desde la eternidad ha estado preparando este tiempo, de tenerlo tan humano, cercano, fraterno, amigo y concreto, nada de suposiciones o fantasías: Él está con nosotros, en medio de nosotros y por eso nos inspira toda la ternura que un niño sabe despertar, no una ternura simplista de aquellos que dicen que la Navidad es felicidad, alegría siempre y cuando tengan una copa en la mano, porque si no la tiene son los más tristes y mudos en la casa, en las reuniones, como Herodes. En Herodes y en los que no esperamos en Jesús sino: en panetones, los champanes, las serpentinas y los nacimientos, buenos todos, siempre que no se queden en...