Pautas domingo
Por eso te llevaré al desierto y te hablaré al corazón. (Mt 4,1-11;Os 2-16). El Demonio lo tienta, primero, con el poder (Haz que estas piedras se conviertan en pan); luego,con el triunfo (Lánzate hacia abajo que Dios mandará a sus Ángeles a que te cuiden) y, finalmente, con la avaricia (Te daré todos los reino de la tierra, si me adoras). Y tuvo la osadía el Demonio de tentar a Jesucristo con palabras tomadas de la Sagrada Escritura. Y más osadía aún fue el tratar de desviar a Jesucristo de la misión que el Padre le había encomendado. De acuerdo a esa misión, el Mesías no iba a ser un triunfador, ni un poseedor de reinos terrenos, sino que era enviado a salvar a los hombres, pero en humildad, en pobreza, en obediencia y en el sufrimiento. Vemos, entonces, que -ante la tentación- Jesucristo no se aparta ni un milímetro del camino que Dios Padre le había señalado. La victoria que el Demonio había obtenido en el Paraíso se revierte ahora en el Desierto con una total derrota. Y así ...