Pautas domingo
“No sigan la corriente del mundo” Romanos 12, 1-2 Les ruego pues hermano que por la gran ternura de Dios, que le ofrezcan su propia persona como sacrificio vivo y santo capaz de agradarle ¿Cómo expresar la ternura e inmensidad del Amor de Dios? No se le puede comparar ni con el más grande amor que exista o que hemos tenido. Tan entregado y humilde que se abaja hasta conquistarnos, no hay duda que Él nos amó primero, Él es la fuente de Él nace el amor y nos lo ofrece hasta convertirnos en ríos de su propio amor. ¿Cómo corresponderle? Entregándose del todo a Él. Mi Amado es todo para mí y yo soy todo para Él, por eso le entrego mi persona para que toda la transforme en Amor-Vida en la oración y en la acción, en la alegría y en la tristeza. Cuando se ama sólo hay una sola voluntad, Dios hace en mí su voluntad y yo hago lo que Él quiere. Nos hace vivir su vida trinitaria en unidad, amor y comunicación, eso es lo que pretende cuando Jesús ruega al Padre: Que sean uno como nosotros somo...