Pautas viernes
Lo que hiciste por uno de ellos, a mí me lo hiciste El Cristo Total – Cabeza y miembros, nos abre así a la composición de lugar propia de nuestra oración diaria, más que suficiente para despejar toda rutina y para quedar cogidos totalmente por un Jesús vivo que nos necesita con todo nuestro ser: toda nuestra mente, corazón y fuerzas aplicadas y centradas en Cristo. Reconocer esa mirada de Cristo sobre nosotros es la que nos deja sobrecogidos en él, con un gran horizonte como son nuestros hermanos. Señor no nos dejas viviendo un espiritualismo desencarnado, sino que nos hablas de nuestros hermanos más cercanos, con los que convivimos cada día. En el evangelio de Mateo 25, nos dice: «Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo. Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Est...