Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo
(Mt 5,13-16) Todos somos buscadores del Amor. Lo buscamos desde que nacemos hasta que mori-mos, desde que amanece hasta que vuelve a amanecer. Día y noche buscamos a ese Tú para el que está hecho nuestro corazón. Pero lo buscamos para tener una referencia de cómo caminar por esta vida nueva a que nos invitas, a vivir de tu Vida y de tu Amor que está en tu Palabra. Por eso te busco para que estés cerca de mí, que me circundas con tu presen¬cia, que me hagas escu¬char tu voz, cono¬cer tu bondad y que dé esta¬bi¬lidad y seguridad a mi vida. La sal y la luz de mi vida es cada encuentro contigo. Cada vez que Tú, mi Dios, eterno bus¬cador, te estrellas contra mí, alcanzándome, lle¬nas de luz mi camino, partes en dos mi destino, marcas mi vida y divides mi historia en un antes y un después o sin ti no puedo seguir mi vida. Y cuando respondo a tu llamado me llamas a ser la sal de la tierra, ¿Qué es la sal? La que pone la sazón a los alimentos, cuando vemos a una mujer u hombre que camina ...