Escuchar es que Otro te lleve a donde tú no quieras ir.



Jn 21,17-21:
Al empezar la oración le pedía  al Señor  me diera las disposiciones que necesita mi corazón, mi mente, todo mi ser para escucharlo: Humildad, fe, esperanza, concentración, quietud, silencio interior, un corazón muy abierto y con mucho amor para poder ir gustando y saboreando, cada Palabra, le decía con las palabras de Jeremías: “Señor tu palabra es para mí gozo y alegría del corazón”. Jer 15,16.,  Habla señor que tu sierva, tu amiga escucha”,

Y me ayudaba mucho hacer la composición de lugar mirando como Jesús hablaba con Pedro; como dos amigos que han vivido una fuerte experiencia  y después se han  reunidos con todos esos acontecimientos  pasados aun en el corazón… que sentiría Pedro, que sentiría Jesús…

Jesús ésta vez dialogaba con un Pedro, que estaba viviendo el cambio, la conversión de corazón. Cuantas jornadas juntos, ¡tres años! Yendo de pueblo en pueblo, anunciando el Reino, realizando milagros, escapándose de los que los perseguían, pasando frio y hambre, gente que los rechazaba, que los insultaba…ellos habían estado juntos siempre… pero Pedro sentía que le había fallado esta vez…. Jesús que lo sabe todo, sabía que Pedro lo amaba y mucho, pero al corazón de Pedro le faltaba madurar por eso el Señor le dice con ese tono de compasión y de amorosa comprensión:

“En verdad, cuando eras joven, tú mismo te ponías el cinturón e ibas a donde querías. Pero cuando llegues a viejo, abrirás los brazos y otro te amarrará la cintura y te llevará a donde no quieras.» 
Le habla de su  proceso de discípulo, de seguimiento…no te preocupes, yo entiendo….”cuando eras joven”…..”Pero cuando llegues a viejo”… “no has llegado aún…pero estás en camino”…el decir  joven, es hablarle a Pedro de un “antes”….pero le da la esperanza de llegar a ser como Jesús quería que fuese, instrumento del Espíritu Santo para guiar a su rebaño como cabeza de la Iglesia.

En nuestro proceso de discípulos hay experiencias también en que nosotros le hemos fallado al Señor, cosas dolorosas, pero cuando la Palabra nos dice “Tenía que ser así para entrar en su Gloria”, nos consuela, porque aquello nos ha hecho madurar, de la mano de la Palabra todo lo que hemos pasado aunque no haya sido bueno, pero nos ha hecho comprender cuanto nos ama Dios, como sale a nuestro encuentro, allí, de nuevo en la orilla como nos decían en la Escuela del martes…para empezar de nuevo….

Este día el Señor nos quiere enseñar a seguirle pero de una manera madura, amarle pero no de una manera solo sentimental, sino comprometida, dando la vida en cada paso que damos, esto es: haciendo lo que El nos dice, dejándonos llevar por el Espíritu.

Porque  siempre nos pasan situaciones en las que tenemos que ir a donde no queremos, a veces tenemos un plan y  bueno, pero se presenta la oportunidad de repente de ir a otro lado, donde el Señor necesita nuestra voz, o nuestras manos, y entonces tenemos que dejarnos amarrar la cintura, levantar los brazos para hacer su voluntad y no la nuestra.

Esta es una forma de morir a nuestro yo, de ir matando al hombre viejo que habita en nuestro interior y se resiste a vivir como resucitado….por eso necesitamos orar, escuchar la Palabra así  es más fácil dejarse amarrar la cintura para ser conducido  por el OTRO, por el Amor que nos jala para colaborar con El, para apacentar sus  ovejas,  y decirle no sea como yo quiero, sino como quieras Tú”,  (Mt 26,39). Esta es la forma de morir para dar Gloria a Dios.

A veces nos pasa también como a Pedro: El Señor le llama a seguirlo, pero  “Pedro miró atrás y vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba”, seguimos a Jesús, pero seguimos mirando a otro lado queriendo hacer lo que nos parece, nos preocupamos por querer resolverlo todo, pero el Señor nos dice como a Pedro “: «Si yo quiero que permanezca hasta mi vuelta, ¿a ti qué te importa? Tú sígueme.», déjame  hacer como Yo quiero no como tú quieres.

Nuestro descanso es escuchar la Palabra, y confiar en ella con todas nuestras fuerzas, siempre va a ser mejor seguir lo que nos el Señor nos dice, y hacerlo sin resistencias, sin distracciones, dejándonos cambiar los planes si así conviene para nuestra salvación o la de nuestros hermanos, porque sus Planes son mejores que los nuestros. (Is 55,8-10),  

Pidamos a Nuestra madre nos ayude a escuchar la Palabra para ser dóciles y dejarnos conducir por el Amor, consagrémonos a ella, cada mañana, leía en alguna parte algo muy cierto: querer seguir a Jesús sin la compañía de María es como querer volar sin tener alas. María es indispensable para nuestro seguimiento, acudamos más a nuestra Madre para poder hacer la Voluntad de Dios.

Dios nos bendiga.

Nila



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