Pautas Martes

Encontré al Amor de mi alma qué le ofrezco


Mateo 2,11¸Job 19,25



Señor, hoy vengo ante Ti a buscarte, a salir a tu encuentro porque eres tú, él que me busca cada mañana, cada noche Señor, sabes si me siento o me levanto, ya esté caminando o en la cama, trabajando o descansando, ¡qué deliciosa es tu presencia! Hazme amar esos encuentros, que los haga en libertad, por amor, en gratuidad, esperanza, en ilusión, que la experiencia de encuentro contigo sea un continuo renacer a la Vida y al Amor.

Recuerdo mi primera experiencia en la Comunidad, ese Amor primero de encontrar lo que es el Amor, te abracé y no te dejaré ir, porque ese Amor, me renovó la juventud que da el amarte y por ti a mis hermanos, y desde aquel entonces siento que tu mano me conduce y me tiene tomado tu derecha y me haces vivir a la luz de tu Palabra.

Desde entonces ¿Qué tengo que ofrecerte? Los Reyes Magos vendieron todo y llevarte ofrendas, yo también quiero darte mi disposición a escucharte mi Dios, y a preguntar por tu voluntad, pero no sé ni eso, porque a veces busco esa voluntad en las normas y exigencias religiosas, eso me da seguridad pero la verdadera seguridad me la da el estar contigo y experimentar lo que me dice tu Palabra, asimilarla, vivirla y anunciarla.

Todo este tiempo es de renovar el carisma que tú, a través de Jaime Bonet, tu hijo predilecto, nos has regalado: el vivir tu Palabra para anunciarla, por eso vengo a hablarte Señor, que eres la fuente del primer amor, donde encuentro Vida, tu agua, tu Amor y mi libertad.

«Aún me acuerdo de la pasión de tu juventud, de tu cariño como de novia, cuando me seguías por el desierto, por la tierra sin cultivar.» Jeremía 1,2

Nuevamente Jesús, te invito a vivir con nosotros, porque eres La Palabra viva hecha carne Juan 1,14. Es tiempo de poner atención a tu Palabra y meditar que tiene que ver mi Vida con tu Palabra de lunes a viernes y recordar los momentos de oración en la que tú me hablabas de ese Amor que desde antes de nacer me tenías, cómo se conmovían mis entrañas al escuchar tus palabras y como Jeremías me las devoraba porque, ellas eran la dicha y la alegría de mi corazón, porque yo te pertenezco, Señor y Dios todopoderoso.Jer 15,16

Una vez más Señor, vuélvenos a conquistar y que con pasión renovada te volvamos a seguir por donde nos lleves, como la novia prendada del novio, no importa donde la lleves, con tal de estar con él, haznos ver nuevamente: dónde estás, para quién has venido y dónde te podemos encontrar.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, por el Verbum Dei, para renovar ese seguirte con la pasión que nos da la juventud de tu Palabra.

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