Señor, auméntanos la fe

( Lucas 17,5-10)
“Señor, auméntanos la fe”. ¡Qué respuesta más extraña de los apóstoles al Señor ante su planteamiento del perdón!. ¿Qué tiene que ver la fe con el perdón? La fe se suele mirar como una cuestión de relación personal con Dios mientras que el perdón se lo relaciona con los demás. Parecieran ser cosas diferentes.
Hace algún tiempo atrás un amigo me pidió que lo ayudara a resolver un conflicto con el personal de su empresa con el cual existían muy malas relaciones laborales. Siendo él un católico “convencional”, sin una vivencia diaria de su fe pero devoto de san Expedito, estaba preocupado por no cometer injusticias pero a la vez sentía que no podía ceder ante las presiones de su gente. Cuando le propuse un conjunto de soluciones me contestó que no le parecían bien porque “no confiaba en la gente”. Entonces le dije:
- Si tienes fe en Dios y le pides que te ayude, ¿porque no tienes fe en los hombres?.
- Es que ya me han traicionado -, contestó.
- ¿y tú qué hiciste? -, volví a preguntarle
- Aunque han venido a excusarse conmigo, despedí a los traidores -, fue su respuesta.
- Mira -, argumenté, - tu centras la relación con Dios en ti mismo; le estás pidiendo cosas para ti a través de sus intercesores, pero cuando El te pide que te centres en los demás, te niegas. Tu fe es una fe egoísta, desconectada del mensaje cristiano de amar a los demás, en que el amor se manifiesta en el perdón. ¿Te acuerdas que cuando Jesús estaba muriendo, traicionado por su gente, le pidió al Padre que los perdonara? -- Si, pero El era Dios. Yo no me voy a comparar con El -, contestó mi amigo
- No puedes tratar a Jesús como Dios para algunas cosas y como hombre para otras. Mientras estuvo en la tierra, vivió como cualquier otro hombre. Si tienes fe en El, también debes confiar y tener fe en los demás, pues tu gente no te verá como alguien confiable si sólo recurres a Dios en beneficio personal. Perdona la traición y dale una nueva oportunidad al despedido y a tu gente. Perdona 70 veces 7. -
Reconozco que se necesita mucho convencimiento para hacer lo propuesto y por eso los apóstoles le pidieron a Jesús que les aumentara su fe, es decir, que les diera la fuerza de perdonar a los demás. El cristianismo es como ir en contra de las reacciones humanas centradas en uno mismo que se traducen en la desconfianza hacia los demás, centradas en tener antes que en dar, en poseer en vez de compartir, en dominar en vez de apreciar. Se necesita mucha fe en Dios para tener la generosidad de renunciar a uno mismo, pero la fe sin obras hacia los demás, sin demostración que Dios está en todas las personas y no solamente arriba y para uno, es una fe vacía, egoísta, centrada en uno mismo. El perdón da testimonio de la fe, pero la fe sin perdón, no da testimonio de Dios. Por eso los Apóstoles le contestaron: Señor, auméntanos nuestra fe.

Comentarios

Entradas populares de este blog

“DIOS ME CUBRE CON SU MANTO”

“Un buen soldado de Cristo”

Jesús, fijando en él su mirada, le amó