Nada nos puede separar de tu Amor.



Rom, 8, 31-38
“También sabemos que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman, a quienes él ha escogido y llamado.  A los que de antemano conoció, también los predestinó a ser imagen y semejanza de su Hijo, a fin de que sea el primogénito en medio de numerosos hermanos. Así, pues, a los que él eligió los llamó; a los que llamó los hizo justos y santos; a los que hizo justos y santos les da la Gloria.
Gracias Señor por el regalo de invitarnos a  profundizar en la Santísima Trinidad como la Fuente espiritual de la que bebemos en Verbum Dei, porque nos va haciendo  conscientes de que somos habitados, que no estamos vacíos por dentro, como una casa vacía, que se ve desolada, triste, abandonada, etc. que provoca alejarse.

Al contrario,  el saber que tenemos dentro la Trinidad, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo viviendo dentro de nosotros, que somos su Hogar,  nos hace sentir que el Reino esta dentro de nosotros, que somos ricos de mil formas, de una manera incalculable, que hay Vida dentro de nosotros, una vida que atrae, que nos hace casa de oración para  revelar  la presencia del Señor, que nuestra vida  al ser habitada por el Amor, se vuelve acogedora, bondadosa, sencilla, un lugar donde todos pueden entrar, porque el tenerte dentro nos hace acoger a todos, mirarlos y amarlos como nuestros hermanos, sin diferencia de ninguna clase.
Tener como Huésped a la Trinidad nos hace vivir nuestra identidad de ser Amor, de vivir para amar, un lugar donde todos encuentren reflejado su Amor, encuentren paz, reposo, acogida: Calor de Hogar.

El Señor nos ha llamado y elegido como el lugar donde quiere estar. Al llamarnos a ser su Morada, no nos deja solos con el llamado, sino que por medio de la oración, del diálogo profundo, sincero, íntimo, personal, apostólico, no va configurando a su manera, como el Alfarero, nos va modelando, a la vez que a través de las experiencias de la vida diaria orada, nos va haciendo más creyentes: más justos, mas santos,  porque a nosotros nos pasa lo que le pasa a todo el mundo, no estamos protegidos del sufrimiento…

Como dice San Pablo Nos sobrevienen pruebas de toda clase, pero no nos desanimamos; estamos entre problemas, pero no desesperados; somos perseguidos, pero no eliminados; derribados, pero no fuera de combate. Por todas partes llevamos en nuestra persona la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra persona”. 2Cor 4, 8-9

No nos desanimamos, no nos desesperamos, ni nos sentimos eliminados o fuera de combate porque sabemos que no estamos solos, porque en el diálogo con la Trinidad quedamos convencidos de que tiene un propósito más grande para nosotros, superior a las cosas que nos suceden, si nos ha llamado y elegido es para darnos la Gloria. No tenemos puestas nuestras esperanzas en los consuelos terrenales, nuestra mirada esta fija en la Gloria que nos espera, por eso:

“¿Qué más podemos decir? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?  Si ni siquiera se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos va a dar con él todo lo demás? “ 
El nos ha elegido como su Casa, su Templo, su Morada, todo lo que signifique que Dios está con y en nosotros, si El así lo ha querido quien puede separarnos de este su Deseo, Él nos ama, Su gozo es estar con nosotros, buscarnos para hacernos felices, para darnos Vida, para trabajar juntos y hacer de este mundo algo Nuevo, diferente, nos alimenta cada día con su Palabra que nos trabaja la vida, que nos hace salir de misión,  de muchas maneras nos pone en acción.  
Entonces hermanos ,  “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Acaso las pruebas, la aflicción, la persecución, el hambre, la falta de todo, los peligros o la espada?  Como dice la Escritura: Por tu causa nos arrastran continuamente a la muerte, nos tratan como ovejas destinadas al matadero. Pero no; en todo eso saldremos triunfadores gracias a Aquel que nos amó”. 
Contemplando lo que nos sucede a todos, como estudiantes, solteros, casados, en el estado en que nos encontremos y con las circunstancias que pasemos, podemos decir seguros de que nada nos puede separar de su Amor….
“Por eso tengo esperanza y estoy seguro que no seré defraudado, Al contrario no me cabe duda de que esta vez como las anteriores, Cristo aparecerá más grande a través de mi vida sea que viva o que muera” Fil 1,20
¿Que mas puedo decir?
Yo sé que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni las fuerzas del universo, ni el presente ni el futuro, ni las fuerzas espirituales, ya sean del cielo o de los abismos, ni ninguna otra criatura podrá apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.”
Gracias Trinidad amada, por estar en mi, por decirme que nada ni nadie me puede separar de tu Amor, gracias por haberme llamado, por haberme elegido, por haberme destinado también a ser santa, sé que todo lo que pasa en mi vida, me lleva a realizar este propósito que tienes fijado para mí y para todos mis hermanos.
Ayúdame Madre santa, a permanecer en este amor que me ha elegido como su casa, que mi vida, mis pensamientos, mis sentimientos todo mi ser sea digno de ser Morada del Señor.
Dios nos bendiga.

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