Quedaron llenos del Espíritu Santo
Hechos 1, 1-4
En una ocasión en que estaba reunido con ellos les dijo que no se alejaran de Jerusalén y que esperaran lo que el Padre había prometido. «Ya les hablé al respecto, les dijo: Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días.»

La promesa de Dios se cumple, él es fiel, la promesa era: … y yo rogaré al Padre y les dará otro Protector que permanecerá siempre con ustedes, el Espíritu de Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes lo conocen, porque está con ustedes y permanecerá en ustedes (Juan 14,16-17)
Y lo único que hacía Jesús es decirnos: No van a decir: “Está aquí, o está allá”. Y sepan que el Reino de Dios está en medio de ustedes.» (Lucas 17,21).
Es el Espíritu que ya está en nosotros, es el que nos va indicando la voluntad del Padre, y es el que nos hace (Mateo 6- 33) Más bien, buscar primeramente el reino de Dios y su justicia [rectitud], Se supone que esta debe ser la prioridad más importante de nuestra vida. El Espíritu es el que da vida; El que cree [depende, confía, obedece] tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida... Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida... No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Mat 4:4
Jesús nos dice: escuchar silenciosamente, con la humildad la palabra implantada, en nuestro corazón, No digas en tu corazón: ¿quién subirá al cielo? (era una manera de decir que Cristo bajaría de allí). Y luego: ¿Quién bajará al abismo? (es una manera de decir que Cristo subiría de entre los muertos). Y luego se dice: Muy cerca de ti está la Palabra, ya está en tus labios y en tu corazón. (Romanos 10,6-8)
Ustedes ya no están en la carne, sino que viven en el espíritu, pues el Espíritu de Dios habita en ustedes. Si alguno no tuviera el Espíritu de Cristo, éste no le pertenecería. Pero Cristo está en ustedes, y aunque el cuerpo lleve en sí la muerte a consecuencia del pecado, el espíritu es vida por haber sido santificado.
Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos está en ustedes, el mismo que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que habita en ustedes.
Entonces, hermanos, no vivamos según la carne, pues no le debemos nada. Si viven según la carne, necesariamente morirán; más bien den muerte a las obras del cuerpo mediante el espíritu, y vivirán. (Romanos 8,10-14)
El Padre está en todos nosotros, Cristo está en todos nosotros, y el reino de los cielos está en todos nosotros; allí, en nuestros corazones. El quid de la cuestión es, inclinar nuestros oídos, y escucharlo allí, quien nos hablará de acuerdo a nuestra fe, dará a cada uno de acuerdo a nuestras palabras y acciones, si es que son buenas o malas.
A medida que esperamos y escuchamos al Señor, poco a poco progresamos en hacer la voluntad de Dios. Y nos liberamos de todos nuestros pecados, y la obediencia entonces nos llevará a ser justos por medio de su gracia porque le amamos a Dios sobre todas las cosas y por eso hacemos vida su palabra.
María, Madre llena de gracia y misericordia, acompáñanos a escuchar y obedecer al Espíritu Santo que habita en nosotros.



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