La Palabra predicada es viento, que se extiende
Juan 3,8; Juan 7,37-39
Para Jaime, el Reino de Dios, es la vivencia y convivencia de este Amor Trinitario de Dios en nosotros y entre nosotros (cf. Lc 17,21), y el anuncio de este mismo Reino de Dios por todo el mundo con la vida y con la Palabra (cf. Mc 16,15)6. Celebramos, por tanto con júbilo, que Dios, Tres veces Amor, está presente en nosotros, entre nosotros, y que en la vida el Verbum Dei se ofrece al mundo como anuncio de gracia.

Isa 12:3: Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de salvación."

Jesús le expresa a Nicodemo: “Quien no naciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de los cielos-
Es decir debemos experimentar un cambio moral, que era una regeneración (Ez 11:20). Que de nuestro interior corran ríos de agua viva, cuando nos volvemos al Señor, y dejamos fluir su gracia hacia todos primero de los que nos rodea, es decir somos una bendición para otros a través de los frutos del Espíritu Santo que hay en nosotros: amor. Gozo, paciencia, bondad, mansedumbre, fe. Es el Espíritu Santo qué no sabemos ni cuando, ni cómo pero que nos ayuda a dar muerte a las obras de la carne Gálatas 5, y nos capacita para dar abundante esperanza en este mundo donde hay tanta decepción, depresión, pesimismo, es el Espíritu Santo actuando en nosotros.
El afán de Jesús está en Is 7,9: “Si no os afirmáis en mi no seréis firmes; lo va logrando poco a poco. ¿Qué tipo de firmeza? Él mismo.
Él es nuestro apoyo y seguridad que me puede cambiar; no es fuerza, talento, propósitos. No es lo que me da, ni lo bien que estoy cuando estoy con Él, la firmeza es Él, su presencia, su compañía, su cariño, Es Él, el que da estabilidad por dentro. “Si no os afirmáis en mí... no es agarrarse bien, no es atrancar para asegurar, sino estar en un suelo firme. Es lo bien sostenida que estoy: Is 41,13: “Te tengo asido” No es lo fuerte que tú te agarras, “yo te tengo”; Mt 7,24-27. La casa es débil; la diferencia es ¿sobre qué está afirmada?.
¿En qué me afirmo? Todo es ambiguo; ¿sobre qué opinión construyo mi vida? Sólo su palabra no cambia; tus palabras no pasan. “Duran por siempre” Él no cambia su opinión sobre mí. Haga lo que haga: Is 46,4: “Yo seré siempre el mismo contigo”. Yo cambio, Él no cambia.
Como Pedro: no tu fuerza, ni tu fidelidad está para siempre. Quiere querer a su maestro, no sabe que lo que le sostiene es su mirada; Él ora por mí; Lc 22,61: me sostiene su oración por mí.
Yo he vencido al mundo; sigo teniendo fuerza en ti y en el mundo. No se me ha salido de las manos; yo sé cómo está el mundo y no se me sale de las manos; ¡Animo, soy yo, sigo siendo yo.
DIOS! Se atreve a decirme “Soy YO” y es el Espíritu que sopla donde quiere y como quiere, en casa, con los que convivo; con el que se reconoce su presencia y su voz; cercanía del que se acerca a los suyos y se sabe reconocido; es confianza, porque sabe que le van a reconocer; Él confía en que le van a reconocer; Jn 10. “Mis ovejas escuchan mi voz: Él está seguro de mí; su seguridad en mí, me da seguridad a mí. “No temáis... el amor echa fuera el temor.
Esa firmeza de que el Espíritu está conmigo, es el punto de apoyo y referencia para otros, lugar de sombra que descansa y renueva al otro y le da fuerza para seguir caminando; donde nace la vida de Dios para los otros; ser para Él el hombro seguro donde puede reclinar la cabeza: Lc 9,57 “Dejar que Él me afirme.
Mamá querida y entrañable enséñame a ser ese Espíritu renovador que siempre tiende a Dios, a hacer lo que Él quiere. Mantenme recostada a tu hombro para saber ser ese viento que da alivio, que refresca, que renueva. Amén





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