Somos cartas vivas de Dios al mundo
2Cor 3, 2-3

Ustedes mismos son nuestra carta de recomendación; es una carta escrita en el interior de las personas, pero que todos pueden leer y entender.

Nadie puede negar que ustedes son una carta de Cristo, de la que hemos sido instrumentos, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; carta no grabada en tablas de piedra, sino en corazones humanos. 2Cor 3, 2-3


Soy una carta escrita por Dios y debo reflejar con mi vida lo que Él ha hecho en mí.
Es fascinante entender toda la historia del Verbum Dei, como la Palabra de Dios hecha carne, durante estos cincuenta años viendo como nuestras vidas son parte del plan de Dios para llevar el mensaje de la salvación a todo el mundo.
Hoy somos una parte de la Palabra de Dios, siendo "cartas vivas" que Él ha escrito para que otros vean y acepten a Cristo Jesús, el Amado del Alma.
A través de estos cincuenta años, teniendo horas frente al Santísimo, o en oración yo creo que no han sido en vano.
A mi encanta orar, y recuerdo me pasaba horas frente a Jesús Eucaristía y cuando salía de la oración, yo le pedía a Dios, que los demás vean que he orado, que se refleje en mi tu rostro porque si no sería tiempo perdido, todo el tiempo que he estado a tus pies y le decía: ¡ que lo que haga no sea por mí!,( límpiame el corazón) sino, que sea para que los demás crean: para que el mundo crea que tú me has enviado. Juan 17
Y yo creo que la oración nos ayuda a ser cartas vivas, ahí en las dificultades, es lo que ha sido el fundamento de mi vida, en estos años de estar casi sin valerme por mi misma. Y es la de tantos misioneros, misioneras, discípulos que en los momentos tan difíciles de la vida son cartas vivas de Jesús.
Evangelizar es dar la Buena Nueva de Jesús, con nuestra vida, es hacer realidad lo que Jesús ha hecho con su vida, una carta abierta, VIVA y eficaz del Padre, cuando nos dice: “El Espíritu de Dios sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena noticia a los pobres; me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y dar vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor” (Lc 4, 18-19).
Y hoy, es Jesús, quien anuncia en nuestra vida la buena noticia a los pobres. Es Él quien trae la libertad a los privados de ella, quien libera a los oprimidos, quien devuelve la vista a los ciegos De este modo realiza en nosotros “un año de gracia del Señor”, que se anuncia no sólo con palabras, sino con obras, de la cual, la mayor es la vivencia de nuestra consagración bautismal con toda su grandeza, y que es la experiencia vivida por el P. Jaime Bonet, fundador del Verbum Dei, Él es la carta que proclama este camino de gracia que llega hasta hoy.
De alguna manera, el pregón del evangelizador, de Jaime Bonet, ilumina ese deseo de Dios de transformar el mundo desde esa experiencia de amor y de gratuidad, suscitado en el corazón de Jaime, que mueve a buscar un anuncio de la Palabra implicando toda la existencia, fruto de horas y horas largas, sosegadas frente a Jesús Eucaristía.
Y es que la «La oración es una oración transformante porque es un contacto con Él, en el que Él nos comunica su Vida, nos cambia el modo de pensar; la fe te cambia la escala de valores. ¿Qué significa esto? Que cuando Dios te habla, te cambia los valores. Y ¿por qué? Porque te ama, te aprecia y no quiere que estés con lo que no tiene ningún valor»
«La auténtica oración, el hablar con Dios, conlleva una transformación de ser una carta viva de Cristo, para que, orando, podamos cambiar la mentalidad del mundo.
María la Madre y compañera en todas las circunstancias de nuestra vida, nos enseñe a engendrar a Cristo en nuestro ser, para que los demás crean que tú nos has enviado.

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