Pautas Jueves

Verbum Dei, la palabra está en tu boca y en tu corazón
Deuteronomio 30, 11-14
El Jubileo es un tiempo de la gracia de Dios que toca los corazones de aquellos que escucha y acogen su Palabra, suscita el perdón y la solidaridad. En el libro de levítico dice: En este Año Jubilar recobraréis cada uno vuestra propiedad. […] Guardad mis normas y cumplidlas; así viviréis seguros en esta tierra. Y la tierra dará su fruto, y comeréis hasta saciaros; y habitaréis seguros en ella. (Cf. Levítico 25, 8-19).
Tu tierra. La mía, nuestra tierra, es el Señor, según el Génesis 1,26 hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y Dios es Amor por lo tanto en nuestro corazón, en nuestra boca, en nuestra Vida esencialmente está Dios, por eso tendemos a Él, y nuestro corazón no está quieto, no tendrá paz hasta que vuelva a Él,(San Agustín) ese es el año de gracia en el que Dios quiere que recuperemos nuestra tierra, abonada, cimentada, hecha con su Palabra.
¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.(Juan 3,16) El Padre para que entendamos y sepamos cómo hacer esa Palabra Vida y testimonio de su Amor, no dudó en mandarnos a su Hijo. Él se hizo camino, de esa verdad que debíamos de hacer VIDA.
La Palabra de Dios: Jesús es Vida y es Vida en abundancia, así está la Palabra en nuestro corazón, en los labios, porque el Padre en su infinito Amor, nos lo dejó y nos dio a su Hijo, como dice la Palabra sólo falta que la vivas.
¿Y cómo? Sólo con los ojos fijos en Jesús y eso es lo que hicieron loa primeros discípulos, y se admiraban con la autoridad con que hablaba, fruto de la relación que tenía con el Padre: yo no hago ni digo nada sino lo que he oído decir y he visto hacer al Padre.
Jesús, hacía la Palabra VIDA, por eso atrajo a multitudes, pues su Vida no era otra cosa que la manifestación del Amor del Padre hacia nosotros. La Palabra oída, no es simplemente escucharla y entenderla, sino es menester que baje al corazón y ahí se le ame con todo la mente, con todo el corazón y se haga VIDA-AMOR con todas nuestras fuerzas.
De ese Amor que ya está en nuestro corazón, Dios quiere que le comuniquemos a los demás, porque no nos damos cuenta que ya está en nuestros labios y corazón, porque hemos perdido nuestras finura, nuestra delicadeza para captarlo, debido a nuestras ganas de poder, de tener de placer, pero Dios aún así nos ama y quiere que todos se salven, y por eso nos llama “Para estar con Él y predicar lo que Él en nuestros diálogos nos dice” Mac 3,13-14. Nosotros somos sus amigos y nos da conocer todo para que lo vivamos y atraigamos como Él a todos los pueblos. Nuestro servicio se concreta en el ministerio de la Palabra. Por ello, nuestro ideal es orar y transmitir lo orado. Hablar con Dios y hablar de Dios: he ahí muestro carisma evangelizador.
Que María, la Madre buena nos acompañe siempre en nuestro caminar.

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