Enséñame Madre, hacer la Voluntad del Padre
Mateo 12,47-48 

La humildad de María forma a Jesús en todos sus hijos. La persona falta de humildad opta y decide matar a Cristo en sí y en los demás, antes que dar su brazo a torcer o soltar su opinión o criterio propio. Es la ruina y muerte de los miembros de Cristo; profana la comunión.

Y cómo ser humilde, es humilde cuando aprendemos hacer la voluntad de Dios, Alguien le dijo, a Jesús: «Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren hablar contigo.»  Pero Jesús dijo al que le daba el recado: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?»  E indicando con la mano a sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos.

Lc 2,49Tomen a cualquiera que cumpla la voluntad de mi Padre de los Cielos, y ése es para mí un hermano, una hermana o una madre.»

La reacción de Jesús es firme al incluir en su familia a los que hacen la voluntad de su Padre, el reino de Amor que Él quiere que vivamos va más allá de los lazos de sangre, Él quiere una humanidad reconciliada como una sola familia de Papá Dios y nosotros sus hijos los que somos fieles a la voluntad del Padre.

Jesús nos pone de ejemplo a su madre, Ella es realmente mi madre porque acepta el proyecto de Dios fielmente  y la honra diciendo que como Ella debemos ser porque cumplió perfectamente la voluntad de Dios a tal punto que Él aprendió de Ella a dedicarse a las cosas del Padre y por ello vivió sujeta a Ella. (Lucas 2,51)

Eso lo dijo porque a veces  la preocupación por los problemas de la propia familia impide que las personas se unan en comunidad. Ahora, para que el Reino de Dios pudiera manifestarse en la convivencia comunitaria de la gente, las personas tenían que superar los límites estrechos de la pequeña familia y abrirse, nuevamente, para la gran familia, para la Comunidad. Jesús, alargó la familia: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre de los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.» Creó comunidad.
Jesús pedía lo mismo a todos los que querían seguirlo. Las familias no podían encerrarse en sí mismas. Los excluidos y los marginados debían ser acogidos dentro de la convivencia y, así, sentirse acogidos por Dios (cf. Lc 14,12-14). Este era el camino para alcanzar el objetivo de la Ley que decía: “No debe de haber pobres en medio de ti” (Dt 15,4). Jesús procura reforzar la vida comunitaria, como expresión de la encarnación del amor de Dios en el amor hacia el prójimo.
Hoy, se promueve el individualismo que es lo contrario de la vida en comunidad. ¿Qué estoy haciendo para combatir este mal?
La oración es el camino para  asemejarnos a Cristo, y es bueno reconocer que en ese camino necesitamos de la mano de una experta discípula: nuestra Madre María, que nos enseña a hacer ese camino donde a base de escuchar la Palabra, nuestra vida se va haciendo la Palabra. María enséñanos a hacer la voluntad de Dios en todo.

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