Pautas viernes

A quien ustedes buscan, vendrá


Malaquías 3, 1-6



Nos prepararnos para recibir al Niño Jesús que nos trae bendiciones, alegría, y Él viene en la pequeñez de un niño, en lo que no cuenta según nuestros esquemas, y es precisamente ahí donde no le dejamos sentir, nacer, no le damos sitio.

Estos días es una invitación a renovar nuestra vida, a abonar nuestra tierra buena que somos, más allá de esas noches oscuras, de esas desilusiones que tenemos.

Levántate, compañera mía, hermosa mía, y ven por acá, paloma mía. Acaba de pasar el invierno, y las lluvias ya han cesado y se han ido. Han parecido las flores en la tierra, ha llegado el tiempo de las canciones, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz, porque tu voz es dulce y amoroso tu semblante. (Ct 2,10-14)

Es el Amor que se expresa, y es sentirnos amados por alguien, buscados por el Amor de nuestra vida; Dios no sabe qué hacer para levantarnos y es que el amor busca todos los registros posibles para expresarse, y nos dice ¡Amado mío ven a mí!

Es tiempo de hacerle sitio en el corazón para acogerlo, cuando Dios promete fecundidad a nuestras vidas sus promesas se cumplen y vencen nuestros fatalismos, escepticismos, y desánimos. No estamos sometidos a un destino inexorable, la novedad de Dios es que nos saca de cualquier determinismo que nos ate a un pasado irremediable

Es Cristo en medio de nosotros, luz sobre nosotros, tierra debajo de nosotros, AMOR que nos rodea y nos perdemos el no dejarlo nacer desde dentro y nos perdemos la felicidad que nos trae, cual una canción, una Palabra de Amor- Vida,

Una buena noticia se está abriendo en nuestro camino, porque para el Señor nada es imposible, hay que tomar conciencia de nuestra vida de lo que somos, hacemos ¿qué palabra te gustaría pronunciar hoy, que actitud te gustaría desechar? ¿Con quiénes te gustaría cambiar?

El niño que nace queda desligado al pasado del hombre viejo, nos va a purificar, nos refinará como se hace con la plata y volveremos a ser auténticos y dignos de Dios, porque Dios nos colmará de gracias con su llegada.

Con tu llegada Jesús, queremos volver a ser jóvenes, porque a veces a pesar de mis años jóvenes me siento marcado por el pesimismo, y que no puedo vivir en estos tiempos la novedad del evangelio, de no poder creer que tú puedes cambiar nuestra situación, vencer nuestros obstáculos, abre mis labios para animar a los demás y darles aliento, ternura a los que me rodean y que todos nos sintamos amados por ti, acogidos por tu gracia y misericordia.

Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros para que podamos acoger al Amado de nuestra alma y no dejarlo ir jamás.

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