Todos los dones de Dios sirven para edificar la comunión, para el bien de todos

1Cor 12, 4-11

Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo. Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de obras, pero es el mismo Dios quien obra en todos. La manifestación del Espíritu que a cada uno se le da  es para provecho común.
 

Gracias Señor por tu presencia en la Iglesia, en la Comunidad Verbum Dei,  porque nos has hecho a todos iguales sólo en el Amor que es el Don, más importante que lo has dejado impreso en nuestro corazón, como huella indeleble de tu presencia, que somos hechos sólo para ti y que nuestro corazón no estará en paz, hasta que te tenga a ti como único Don.

Así que todos los  dones espirituales que tenemos y que cada uno ha sido dado por Dios,  todos nos deben conllevar a alcanzar ese Amor Vida que es tu esencia y la nuestra.
Cada uno, tiene un don ¿Sabes cuál es tu don, que Dios te dio y cómo usarlo para conseguir la comunión en tu casa, en tu colegio, en tu universidad, en tu trabajo, en tu vecindario o en tu comunidad?  Y es nuestra  responsabilidad ejercitar los dones espirituales que Dios nos dio, con el fin de lograr el mandamiento que nos dio Jesús: “Un mandamiento nuevo os doy, que os améis unos a otros”.  La única base para la edificación de la Iglesia es dejarnos gobernar por el amor.
Cada uno de los dones tiene un propósito para Dios, y si todos  usáramos nuestros dones para beneficio de la iglesia, entonces la iglesia caminaría en armonía, y lograría su objetivo  por la que Cristo la fundó: que todos se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad, que es Cristo, Palabra de Dios.
Los dones, simplemente prueban que Dios está dotando por su gracia a la iglesia para todas y cada una de las tareas o labores que tiene que hacer, por lo tanto los dones que hemos recibido de parte del Espíritu Santo son una bendición para nuestra comunidad: sea mi hogar, centro de estudios, trabajo etc. Ahí donde estemos, ya sea en forma individual o comunitaria, para “provecho” o en otras palabras en justicia, en beneficio para la comunidad y de los demás o apoyo mutuo, sirviéndonos unos a otros.

Nadie puede decir: yo no sirvo, porque al Señor todo le es  útil,  Él sólo quiere que el reino, su reino que es paz y armonía se viva aquí y ahora, todos trabajando para el mismo Señor y con el propósito de servir a los demás y no al “yo”.
Para ello,  el mismo, Dios,  nos  capacita, cada vez que oramos,  para desarrollar nuestros dones,  a veces,  un don parece ser más espectacular que otro, no se debe a la superioridad de la persona, sino que es Dios es quien reparte la gracia a quien quiere y como quiere. Porque Dios nos ha dado herramientas para construir  su reino. No todos tenemos los  mismos  dones,  pero Dios espera que los  utilicemos.
Si yo recibo algo de parte de Dios y, debido a ello y por medio de ello, todos se benefician,  entonces puedo alegar que mi don es prueba del Espíritu Santo en mi vida.
Jesús nos dice: “Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado”. Mateo 25,14-30
Querido Señor, ayúdanos a ser fieles en la utilización de los dones que nos has dado para que nos ayudemos unos a otros y construyamos tu reino. Amén.

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