La Ascención del Señor nos hace ser generosos.



2COR 8, 1-9

Me ayudaba mucho empezar las pautas con la cita de 2Cor 8, 9 “Ya conocen la generosidad de Cristo Jesús, nuestro Señor, que, siendo rico, se hizo pobre por ustedes para que su pobreza los hiciera ricos”.
En la Lectura que oramos hoy día San Pablo realza a los macedonios ante los corintios, les habla de su generosidad fruto del gozo de haber recibido la Gracia de Dios,
Ahora queremos darles a conocer una gracia de Dios con que fueron favorecidas las Iglesias de Macedonia”. 
La Ascensión del Señor a nosotros nos da la Gracia para elevarnos del apego a las cosas del mundo, para buscar las cosas de arriba, ese cambio de mirada nos hace ser generosos con nosotros y con los demás,  normalmente  tendemos a guardar, a ahorrar, a buscar la estabilidad, la seguridad en los bienes materiales.
Para el pueblo de Macedonia, un pueblo convertido de corazón, lo más importante era da a conocer el Reino de Dios, a Jesús Resucitado, por encima de todas las cosas que pudieran estar pasando,
 “A pesar de que han sido tan probadas y perseguidas, su gozo y su extrema pobreza se han convertido en riquezas de generosidad.” 
¿Qué es lo más importante para nosotros? Dice Jesús  No junten tesoros y reservas aquí en la tierra, donde la polilla y el óxido hacen estragos, y donde los ladrones rompen el muro y roban. Referencias versículo 20Junten tesoros y reservas en el Cielo, donde no hay polilla ni óxido para hacer estragos, y donde no hay ladrones para romper el muro y robar. Pues donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón” Mt 6,19-21.
Nuestro corazón cuando no conoce a Dios, no ha tenido el encuentro con Cristo resucitado, vive anclado en las cosas, personas, situaciones, palabras, tesoros del mundo, le cuesta elevarse, no es más generoso porque se deja llevar del rencor, “no doy porque no me dio” “no doy porque se me acaba”, “que otros den”.
Si como cristianos no nos dejamos elevar, convertir, los demás no conocerán al verdadero Jesús. Lo  conocerán por nosotros, por nuestra generosidad y desprendimiento de las cosas del mundo.
Jesús hizo algo que nunca nadie antes había hecho en el mundo: Dar la vida por amor, sacrificarse para salvar al mundo. Y esto es lo que nos llama a repetir:  El mundo sabrá que son mis discípulos cuando les vean amarse, ayudarse, ser generosos, solidarios, unos con  otros (ref:Jn 13,35) ser generosos como El, hacer lo que nadie antes ha hecho en la vida de los hermanos para que lo conozcan, y  no solo dar cosas materiales o dinero, sino ser generoso con nuestros talentos, dar de nuestro tiempo, para ir a visitar al enfermo, a los presos, saber escuchar, ser generosos perdonando, comprendiendo, dando un poco mas de los que otros dan,  hacer de las cosas ordinarias… extraordinarias.
“A quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas” Mt 5,41
San Pablo también realza la generosidad de los Macedonios, para ayudar a los hermanos en la Iglesia que estaba formándose, “Puedo atestiguar que lo hicieron según sus medios, e incluso por encima de sus medios; espontáneamente”  un corazón que se ha encontrado con el Amor de Dios, se ha experimentado perdonado, redimido, salvado…. la generosidad le sale espontáneamente, sin calculo, sin pena, sin pensarlo mucho, simplemente da y  con alegría porque lo ha recibido con alegría….no hay mayor alegría que dar la vida por los amigos…Jn 15, 9-17
Creer en Jesús resucitado y ascendido a los Cielos por el Padre es querer vivir para El, para que muchos conozcan su generosidad a través de nuestra vida.
Cuando Pablo le escribe a los corintios para hablarle de los macedonios y de su generosidad no es para reclamarles, no es para compararles y hacerles sentir mal, sino para decirles que sobresalgan también es esta obra de generosidad de ayudar a la Iglesia, no solo materialmente sino con sus dones, sus talentos, su tiempo, con la riqueza que han recibido de Dios, esta será la demostración de un amor genuino, la prueba de que hemos resucitado y ascendido con el Señor a una nueva manera de vivir como hermanos en la fe, dando, no por obligación, o porque nos dicen que demos, o porque otros también dan.
 Y ustedes que sobresalen en todo: en dones de fe, de palabra y de conocimiento, en entusiasmo, sin hablar del amor que me profesan, traten de sobresalir también en esta obra de generosidad.
 No es una orden, sino que sólo me baso en la generosidad de otros para ver si ustedes aman de verdad. 
Concluyan, pues, esa obra; lo que se ha decidido con entusiasmo debe ser llevado a cabo según las propias posibilidades.  Si hay entusiasmo, cada uno es bien recibido con lo que tenga, y a nadie se le pide lo que no tiene.  No se trata de que otros tengan abundancia y que a ustedes les falte, sino de que haya igualdad”.
Pidamos la bendición de nuestra Madre para que nos ayude a ser generosos con la Obra de Dios, ayudando a la Iglesia, a las misioneras y misioneros que van por todo el mundo anunciando el Reino de los cielos, que lo hagamos con alegría, espontáneamente, con los bienes que Dios nos ha dado para administrar.  
Dios nos bendiga.
nila

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