Pautas domingo

“No sigan la corriente del mundo”
Romanos 12, 1-2
Les ruego pues hermano que por la gran ternura de Dios, que le ofrezcan su propia persona como sacrificio vivo y santo capaz de agradarle ¿Cómo expresar la ternura e inmensidad del Amor de Dios? No se le puede comparar ni con el más grande amor que exista o que hemos tenido. Tan entregado y humilde que se abaja hasta conquistarnos, no hay duda que Él nos amó primero, Él es la fuente de Él nace el amor y nos lo ofrece hasta convertirnos en ríos de su propio amor.
¿Cómo corresponderle? Entregándose del todo a Él. Mi Amado es todo para mí y yo soy todo para Él, por eso le entrego mi persona para que toda la transforme en Amor-Vida en la oración y en la acción, en la alegría y en la tristeza.
Cuando se ama sólo hay una sola voluntad, Dios hace en mí su voluntad y yo hago lo que Él quiere.
Nos hace vivir su vida trinitaria en unidad, amor y comunicación, eso es lo que pretende cuando Jesús ruega al Padre: Que sean uno como nosotros somos uno (Juan 17) todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, porque la voluntad del Padre es que todos tengamos vida y vida en abundancia (Juan10, 10) para dar vida al mundo.
Este culto conviene a criaturas que tienen juicio. No sigan la corriente del mundo en que viven, y en otra parte de la Biblia nos dice Es verdad que con los “perfectos” hablamos de sabiduría, pero es una sabiduría que no procede de este mundo ni de sus poderes, que están para desaparecer.
Esta sabiduría no fue conocida por ninguna de las cabezas de este mundo, pues de haberla conocido, no habrían crucificado al Señor de la Gloria. (1 Cor. 2,7-8)
La sabiduría que viene de lo alto es lo que debemos pedir para no realizar obras de este mundo que nos hacen actuar desde nuestro egoísmo, soberbia y orgullo, haciéndonos creer que, somos más y mejor y se lo hacemos sentir a los demás humillando, haciendo sentir mal a las otras personas, con gestos, actitudes, silencios etc. Y matamos al Señor de la Gloria que se ha querido manifestar a través de nuestros hermanos.
Pidamos a María, que es limpia de corazón y llena de gracias que nos conceda el seguir los criterios, mirada de Dios, en nuestro vivir para que como Ella aprendamos a decir ¡SI! a la voluntad de Dios y no seguir la corriente del mundo.







Comentarios

Entradas populares de este blog

“DIOS ME CUBRE CON SU MANTO”

“Un buen soldado de Cristo”

Jesús, fijando en él su mirada, le amó