Pautas Lunes

Ser testigos más por la vivencia interna que por la apariencia exterior

¿De qué le serviría a uno ganar el mundo entero si se destruye a sí mismo? ¿Qué dará para rescatarse a sí mismo? Mt 16,26

Tanto la cuaresma como el año jubilar del Verbum Dei, son tiempos de gracia, de recuperar lo que hemos perdido: la inocencia, la autenticidad, el amor, es año de ser santos como Dios es santo, es el año de la liberación de la esclavitud, del qué dirán, de nuestras caretas, es el año de recobrar nuestras propiedades, y no tenemos mayor y mejor propiedad que tener la identidad del mismo Dios, ser Amor, Gen 1,26.

Es año de regresar a la familia y ¿quién es nuestra familia? La Comunidad Trinitaria, que se hace visible, cuando nos consideramos hermanos de todos los hombres porque tenemos un Padre que es Dios y una madre que es María, y nuestros hermanos son todos los hijos de Dios, el mundo entero, cuando los consideremos a todos los seres humanos como hermanos y hermanos legítimos, es que habremos alcanzado la plenitud del Amor.

En esa plenitud no hay más decepciones, ya no nos defraudaremos por mentirosos, sino que el Señor será nuestro Dios y Señor.

Así viviremos seguros en esta tierra, porque ya no conoceremos a Dios por ideas o ilusionismos, sino por experiencia personal, que brota del interior, de la unión íntima con el que nos habita.

Y siendo consciente de ello, vivimos atentos a su voluntad, aunque no nos comprendan, ni valoren, ni nos tengan en cuenta, es dar razón de nuestra fe, de nuestra esperanza, sin cambios, sin dudar de la verdad del evangelio, porque es nuestra Vida y nuestro camino.

En la actualidad, buscamos referentes en aquellos que dan testimonio de lo que predican.

A los discípulos de Cristo les empezaron a decir cristianos porque se parecían en todo a Cristo, nosotros somos cristianos pero no renunciamos el apego a las riquezas, a los honores, y hacer lo que me apetece.

Ser como Cristo es querer ser lo que auténticamente estoy llamado a ser, pero como no queremos dejar nuestras cosas del mundo, nos autodestruimos, porque nuestra identidad más grande no es la que nos dan de fuera sino lo que somos desde dentro, valemos por lo que somos.

Queremos ser número uno en el mundo y sólo lo pueden unos cuantos, pero ser Cristo podemos ser todos. Nadie te está pidiendo que saque un 10 en la selectividad o que en la comunidad sea el máximo predicador, sino ser consecuente con lo que creo.

Dios nos habla por medio de la Palabra, trátale. Y así desarrollaremos el amar, sentir, pensar como Jesús.

Sentir como mi amigo Jesús que vive con tanta autenticidad, que cuando ve que los demás no lo viven le da pena. "Padre quiero que tengan vida" Pero nosotros ¿que sentimos? siempre comparándonos, por eso sentimos envidia, celos ...etc

Amar como Jesús que ante la mujer adúltera, ama con misericordia, ama con un corazón súper limpio, valora desde lo que ella es, no solo por lo que ve externamente, sino por las proyecciones que ve en esa persona.Es un amor que resucita.

Nosotros amamos si nos caen bien, si las cosas salen como yo quiero, cuando me miran, amar como él es mirar el corazón de los demás, por lo que es, sintiendo mucha pena por nuestras heridas, odios e injusticias es coherente. Hace suyo el sufrimiento del otro.

Ser libre como Jesús ante todo mundo, "las zorras tienen sus guaridas pero el Hijo del Hombre no tienen donde reclinar su cabeza". Su corazón sólo está apegado a la voluntad del Padre.

Y a nosotros nos esclavizan las apariencias: ropa, casa, el carro, el colegio donde estudian los hijos, hasta oramos para que nos vean y predicamos por ser mejor que otros ..etc.

Sólo podemos ser testigos de Jesús a través de la oración., A Dios escuchamos cuando leemos la Palabra de Dios, la profundizamos y creemos que en su Palabra, está los caminos alucinantes del Amor. Mirarle atentamente, escucharle atentamente y lanzarse como él de una vez por todas.

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