Pautas Viernes

Hay que acompañar la predicación con el testimonio


Mt 7,21, Mc 4,25

No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo. Mateo 7,21

Sépanlo bien: al que produce se le dará más, y al que no produce se le quitará incluso lo que tiene.» Marcos 4,25

Me pongo en tu presencia Señor, en este rato de oración, quiero que mi corazón esté totalmente entregado a Ti, con todas las fuerzas que me da el Amor hacia Ti, por quien vivo, y amo.

En esta mañana me siento ante Ti, tan pobre, ante lo que tú me llamas a vivir: tu Palabra y sinceramente hoy creo que tus pensamientos no son los míos y que distan mucho de tu voluntad, si realmente viviéramos lo que predicamos, el mundo estaría ya convertido.

Por eso el mundo está como está en todos los planos: religioso, social, político, todos parecemos que estamos en una maratón de quién miente más, y hay cada vez más gente que cree menos, en la política estamos desilusionados, porque su vida es tan distante de lo que prometen y hablan, los padres predican en su casa lo que su vida calla, enseñamos a nuestros hijos a vivir en la superficialidad, en la relatividad de tus valores y aún los religiosos están muy lejos de vivir evangelio de la vida y del amor.

Tú nos enseñas en tu Palabra aprender a darnos a todos, pasar por la vida haciendo el bien, a morir cada día a nuestro egoísmo, placeres a aprender a vivir en solidaridad, buscando en las diferencias complementarnos unos a otros y así ir sumando a lo que cada uno quiere dar y vivir tu reino.

Tú nos invitas a vivir una vida que no es fácil: amar, perdonar, entregarse sin esperar nada a cambio, sin reservas. (1Corintios 13)

Amar como ese grano de trigo que muere para que dé frutos y frutos que permanezcan, pero ¿sabes Señor? Que a medida que vamos orando, predicando lo orado, siento que en algo me voy pareciendo a Ti y son esos momentos es donde siento que tu Palabra es gozo para el alma, es el agua en el desierto de la vida y por eso te pido para mí y para todos, que tu pases en nuestra oración y predicación.

Gracias por ser tú ese grano de trigo que le da a mi vida, la Vida y el Amor que necesita para ser ese sacramento que quieres que sea de tu vida.

Como dice nuestro fundador Jaime Bonet en el breve ideario, que nuestra norma de vida y actividad no puede ser otra que el evangelio de Jesús principio de toda vida. Lo que hizo y enseñó único Camino, Verdad y Vida.

Ayúdanos Señor a dar testimonio de vida desde lo que Jesús vivió y nos enseñó a dar testimonio de lo que oía y veía hacer a su Padre, que no es otra cosa ser fiel testimonio de la misericordia del Padre, para hacer como tú presencia del Reino del Amor que tú has venido a instaurar en esta tierra, aquí y ahora.

Miles y miles de Misioneros, misioneras, sacerdotes laicos, todos tus discípulos lo gritan con su vida, cada día en el ejercicio de su predicación, anuncian hasta dar la vida en todos los lugares de la tierra, haz que yo sea uno de ellos, Señor.

María, Madre, vida, dulzura y esperanza nuestra ruega para que seamos dignos de establecer el reino que tu hijo nos enseñó.

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