Desde el bautizo, mí vivir es Cristo.




Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia. (Filipenses 1,21)7 fruto de su generosidad inmensa


Si alguien dice: «Yo permanezco en él», debe portarse como él se portó.  (1Juan 2,6)

He sido crucificado con Cristo y ahora no vivo yo, es Cristo quien vive en mi. Todo lo que vivo en lo humano lo vivo con la fe en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí. Esta es para mí la manera de no despreciar el Don de Dios Gálatas 2, 20-21

Le agradezco al Señor el regalo de la oración de haberle conocido a través de su Palabra porque por ella he conocido mi vocación y misión en el mundo.  El hecho de saberme hija suya por el Bautismo, lo cambia todo, lo hace nuevo en todo aspecto, porque vivir como bautizada es vivir al estilo de Jesús de Nazaret.
El nos ha constituido como sus hijos, como laicos,  por puro amor, como sus cepas escogidas para estar en el mundo y dar frutos, ¿cómo? Permaneciendo en El, viviendo como su luz y su Sal, estamos invitados a ser esos ingredientes de salvación para el mundo, llevar la Luz de su evangelio a los ambientes donde nos movemos cada día.

Al despertar cada mañana mi vida tiene una razón, un significado para mi no es ya un día mas, una carga que poner sobre mis espaldas de nuevo, sea el trabajo, los hijos, el hogar, las tareas que hay que hacer normal como todo ser humano, cada día es diferente porque en la oración de la mañana el ha renovado mis fuerzas, me ha dicho tu eres mi hija, yo hoy te he engendrado, me envía al mundo, pero me dice pídeme lo que quieras para este día, nadie viene a mi vida a las primeras horas a ofrecerse a darme vida solo El, pídeme lo que quieras.   Allí en mi pieza, a solas con El con mi Padre que me ama, allí en lo secreto en ese encuentro personal íntimo y amoroso, encuentro yo la fuerza para salir y vivir como su hija a portarme con la dignidad de ser su hija enviada ese día al mundo, El  me ha hecho ver, me ha refrescado,  el porque tengo que vivir ese día, y cómo lo debo de vivir.

El es mi vida, ahora, El es mi razón de vivir, así como yo fui para El su razón de morir y resucitar, ahora El lo llena todo, por eso  yo quiero decirte Señor y ahora no vivo yo, eres tu  quien vive en mi.  Antes cuando vivía para mi, todo era sufrimientos,  alegrías pasajeras pero que me dejaban al final mas vacía, ahora lo que vivo me llena de una alegría que permanece.
Porque Todo lo que vivo en lo humano lo vivo con la fe en el Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí. Esta es para mi la manera de no despreciar el Don de Dios. Gálatas 2, 20-21

Cuando me faltan las fuerzas puedo decir: esto no me va a superar porque El espíritu de Dios está sobre mí,  el me ha consagrado, el me ha enviado a proclamar su Gracia. ,Luc  4,18.19  si me presenta esta situación es porque me necesita precisamente viviendo esto con un propósito, a pesar de lo que cuesta vivir el sufrimiento, sin embargo sé que hay un fin, estoy invitada, enviada por el a trabajar allí como bautizada, mi misión de laica, de raza elegida para anunciar que la enfermedad que paso, que el problema con esta persona, que pase lo que pase,  esto no tiene la última Palabra.
Es Cristo quien tiene la última Palabra en todo, y El es vida y amor es resurrección es esperanza, Cristo nunca nos deja, dice Juan Pablo II “El sabe lo que hay dentro del hombre, ¡solo él lo sabe!  Cuando nosotros no sabemos que llevamos en nuestro interior, nos sentimos inseguros inciertos sobre nuestro sentido de vivir, cuando estamos desesperado El con su palabra nos devuelve el aliento, nos devuelve su Gracia porque solo El tiene palabras de vida eterna.” CFl nro 34

El nos llama a configurar nuestra vida con la de Él, y llevar a muchos a vivir su propio bautismo, la realeza de ser Hijos de Dios, de su mismo linaje.

“Si alguien dice: “Yo permanezco  en el debe “ portarse como él se portó” 1 Juan 2,6

Esto es lo que atrae a las personas a Dios, nuestro testimonio, no la charlatanería, no necesitamos hablar mucho sino más bien actuar mucho en Dios. Que vean en nosotros fieles servidores del Señor, sus amigos, sus hermanos, sus hijos, que todo lo que viven en la tierra en el mundo lo vivimos por amor a quien nos amo primero y murió para salvarnos, que resucitó y nos resucita con El  siempre de toda situación…nos resucita porque por el bautismo se ha comprometido con nosotros, nos ha injertado en El, nada ni nadie nos puede quitar el bautismo la consagración, el Bautismo que es una unción para siempre, nos ha marcado un estilo de vida para siempre, no es  una moda, está en nuestro interior,  grabado en lo más profundo de nuestro ser.

 El Bautismo  no es un momento de nuestra historia algo que pasó una vez …esa foto que guardo como recuerdo , esa fiestecita donde nos pusieron nuestra ropita blanca. El Bautismo para nosotros fue el inicio de una nueva vida, el principal vestido, el ir revestidos por el mundo con el Espíritu de Dios, arma poderosa contra toda tentación, contra el enemigo, el Bautismo es el Sello del Espíritu Santo que me cuida y me guarda para El, que me ha capacitado para amar para ser fuerte porque es Cristo mismo,  mi Bautismo no es un hecho como cualquiera o  un acontecimiento social, es una Persona real, es la sangre de Cristo derramada sobre mi vida, para hacerme vivir como El….

Dios nos bendiga.
nila



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