Pautas viernes


JESÚS CONFÍA EN NOSOTROS PARA QUE SU PALABRA LLEGUE A TODOS
(Mt 28,19-20)
¡Qué bueno poder empezar este día pidiendo al Espíritu Santo el Amor! para comprender lo que significa que Jesús confía en nosotros para que la Palabra de Dios llegue a todos. El mayor amor que Jesús puede tenernos al elegirnos para ser junto con él continuadores de su misión  es CONFIARNOS SU PALABRA SALVADORA para que pueda llegar a todos. Pero ¿Qué es lo que nos hace vivir el ejercicio de la misión como discípulos Verbum Dei?  

Vamos a dejarnos iluminar desde la Palabra de Dios: (Mt 28,19) Por su parte, los Once discípulos partieron para Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Cuando vieron a Jesús, se postraron ante él, aunque algunos todavía dudaban. 

El ejercicio de la misión desde el anuncio de la Palabra de Dios, tiene su dinamismo desde la experiencia fresca, de sentirnos nuevamente llamados por Jesús. Constantemente estamos invitados por Jesús a partir a Galilea, el lugar del encuentro con Jesús Resucitado, a esa experiencia renovadora y fortificante. Donde no somos nosotros ya quienes vivimos, sino que es Cristo viviendo en nosotros, es CRISTO VIVO. 

Es él quien nos llama por nuestro nombre conociéndonos y nos espera en el monte, en el lugar donde Jesús ora con el Padre, donde está con él, es el lugar de la intimidad, de la comunión con el Padre en su voluntad divina: Que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

Ahí Jesús nos sitúas, ahí nos esperas. Es la experiencia de este día, vivencia de mayor intimidad, porque si el discípulo que no vive cada día esta mayor intimidad, no tiene fuerza para ejercitarse en el anuncio de la Palabra y por tanto, tu Palabra salvadora no llega a todos.

Gracias Jesús por tu sabiduría, por tu pedagogía, sabes que es vital salirte al encuentro donde tú nos esperas. ¿Qué significa Jesús  vivir el ejercicio de la misión? No es fuerza humana, ni ilusión propia, no es tener ganas de hacer misión o algo por los demás, es sintonía y comunión con el Padre. Es entrar en sus entrañas misericordiosas del Padre, en el que movido por su tanto amor a sus hijos, nos da a conocer cuál es su querer, su voluntad y cómo colaborar para que ninguno de sus hijos se pierda y tenga Vida Eterna. 

Por eso, el monte es el lugar indicado, el más indicado, lugar del asolas con el Padre, donde entras fácilmente en ese asolas con el Padre, para escucharle, para comprender sus cómos vivir el anuncio de la Palabra cada día y para qué. Él desde dónde es importante.  Solo en esa experiencia con el Padre, donde su Palabra es nuestra fortaleza, nuestra fuerza, es nuestro entusiasmo, y es nuestra energía, el discípulo entra de una manera y sale de otra: Es el enamoramiento, el amor nuevo de cada día que invade todo tu ser, y busca expresarse de muchas maneras y modos. 

¿Por qué será tan vital este enamoramiento? Ningún método o medio podrá jamás alcanzar la fuerza y convicción del discípulo convencido y enamorado, verdaderamente humilde, apasionado por la gloria del Padre y el amor a María.  

No podemos renunciar a vivir este enamoramiento, a ser discípulos convencidos y enamorados, verdaderamente humildes, apasionados por la voluntad del Padre y el amor a María. Entonces, el ejercicio de la misión será fascinante, hará que vaya aumentando nuestro amor al Padre y a nuestros hermanos, entonces con nuestra vida pobre, sencilla, podrá llegar la Palabra de Dios a nuestros hermanos. Esta es la experiencia que el Sr. Me regalaba en este mes de Octubre, al estar viviendo este ejercicio de la misión a tiempo completo, todo el mes: orando y predicando, y viviendo la experiencia de ser testigo del poder de su amor.  

Experimentar que el estar en este trato intimo con la Trinidad en el monte del asolas con Ellos, enamoran nuestra vida entonces simplemente dejaba que esa Palabra orada, que se va amasando con mi vida, se vaya expresando con todo lo que somos, y sobre todo con el anuncio explicito para llevar de la mano a las misioneras del curso de formación al asolas con Dios, a que ellas también se enamoren y se apasionen por el Padre y su voluntad. El anuncio de la Palabra de Dios es el amor hecho confianza y la confianza hecha amor. Pero, entonces Jesús nos enseña cual es el lugar indicado, para que su Palabra llegue a todos.  

Los discípulos vieron a Jesús, hoy se trata de ver a Jesús, de no quedarnos con la letra, ni con el tema, ni con nuestros pensamientos o sentimientos. Se trata de verle, contemplarle largo rato, fijar los ojos en él, centrar nuestro ser en él, para que podamos rosar con su intención y con su amor al Padre y a los hermanos. De no pasar de prisa estos momentos privilegiados de la oración, donde se forma y se forja el verdadero discípulo de Cristo. Ahí donde tomamos con responsabilidad la misión que se nos confía y la Palabra de Vida que es Salvadora.

…se postraron ante él… Es la actitud propia de quien responde a esa sucesión de citas amorosas: “Postrarse”, tener una actitud sencilla, humilde, reconociendo que si algo podemos a él se lo debemos, que es un Proyecto Divino, no es humano, por tanto, nosotros somos simple colaboradores por el puro amor que nos tiene y nos conserva. Dice la Palabra de Dios: “Yavé se ha ligado a ti, y te ha elegido, no por ser el más numeroso de todos los pueblos (al contrario, eres el menos numeroso). Más bien te ha elegido por el amor que te tiene” (Dt 7,6). 

¿Y si nos ejercitáramos a tener esta actitud reverente frente a Jesús como los discípulos?, ¡si nos postráramos  ante Jesús interiormente! Es la actitud de quien va dejando que el Amor experimentado vaya haciendo que su vida se torne en SERVICIO, se va disponiendo ante Jesús para lo que sea: “Sea lo que sea, te doy las gracias, estoy dispuesta a todo, lo acepto todo, con tal de que tu voluntad se cumpla en mí y en todas tus creaturas”. Es ir disponiendo nuestra vida al Servicio de la Palabra de Vida, al Padre y a nuestros hermanos, para que ninguno se pierda, sino que puedan tener Vida, y Vida en abundancia (Jn 10,10). 

… aunque algunos todavía dudaban. La Palabra de Dios, nos descubre los sentimientos que albergan en nuestro corazón: “La duda”. ¿Sr. Nos ves dudando? ¿Qué nos hace dudar? ¿El fijarnos en nosotros, o el fijarnos en los demás? ¿De dónde vienen nuestras dudas que percibes? Sr. Háblanos de nuestras dudas, disípalas, porque ciertamente las dudas nos llevan a estar esperando mucho tiempo que llegue nuestro momento, el oportuno, pero nos juegan malas pasadas, porque nos van minando la fe, el riesgo, la valentía, el entusiasmo, y nos hacen perder de vista el fin de nuestra vida. Podemos estar mucho tiempo en la comunidad: calculando, midiendo, tomándonos el tiempo para nosotros, hasta que nos decidamos, mientras que nuestros hermanos se pierden. 

Ignacio de Loyola le dice a Francisco Javier: “Eres arroyo bravío, que mientras que se va despeñando la huerta se seca”, la duda nos hace vivirnos despeñados, es decir, sin rumbo, sin horizonte y sin intención, desperdigando la fuerza, la vida, la vitalidad recibida, mientras la huerta que son nuestros hermanos, se secan, no le llega la Vida de Dios. 

Sr. No nos dejes salir de la oración con dudas en el corazón, no podemos consentir la duda por nosotros y por nuestros hermanos, porque también nosotros nos podemos perder.  Pierdes a un amigo Jesús, a un instrumento de salvación para muchos. 

¿Qué refuerza el corazón que ha experimentado la duda? 

La cercanía de Jesús. Por eso, Jesús se acerca a sus discípulos y les habló así: «Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,  y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia.» 

Tú Señor, tienes la Palabra y gesto oportunos, sabes lo que significa que podamos disipar nuestros temores y no dar largas a estos temas que tenemos inconclusos contigo, sin respuestas, y sin llevarlos hasta el final contigo en el dialogo. Tu cercanía es como ese ambiente de confianza que necesitamos para expresarte y abrir nuestro corazón de par en par, ahí donde tú puedes fortalecer nuestras debilidades, y donde en nuestra fragilidad puedes mostrar tu fuerza, y en nuestra pobreza tu riqueza.
Que tu poder y tu confianza nos lleve a ponernos en camino, a disponer nuestra vida para hacer lo que nos dices: hacer de cada persona un discípulo tuyo, convencido y enamorado, verdaderamente humilde, apasionado por la voluntad del Padre y el amor a María.
Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia.» Gracias Jesús por esta certeza, por tu confianza, y porque contamos con tu presencia viva que nos lleva a desempeñar tu misión.








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